miércoles, 19 de noviembre de 2008

Educación para el Desarrollo. Los conflictos y la violencia

Muchos niños, independientemente de su edad, vinculan imágenes de violencia a la palabra "conflicto": bombas, asesinos, escopetas, guerra, enemigos, combatientes, agresores, gritos, ira, odio... Muchos adultos hacen las mismas asociaciones, y los profesores, cuando desean tratar problemas de conflictos con sus alumnos hablan primero de guerra y de conflictos armados.

¿Qué podemos hacer desde casa para promover la no violencia?
  • Podemos comentar con nuestros hijos todas aquellas noticias que hagan referencia al desarme, las instituciones internacionales, la cuestión del armamento nuclear, la guerra, el trabajo de los pacifistas, y pedir su opinión y su consejo.

  • El objetivo es cambiar los comportamientos, maneras de pensar, valores y, finalmente, instituciones que perpetúan los conflictos y la violencia. Para ello debemos explorar, desarrollar y potenciar todas aquellas aptitudes y habilidades necesarias para alcanzar la paz y la cooperación: la comprensión de uno mismo, la autoestima, la comunicación, la práctica de la no violencia, la exploración de la diversidad, el respeto hacia las otras personas, la cortesía, la tolerancia y la responsabilidad.

  • "Por favor" y "Gracias" son dos palabras mágicas que hacen la vida de todos más fácil y más agradable. Cuando los padres somos amables con nuestros hijos, a éstos les resulta más fácil aprender a comportarse con cortesía.

  • Predicar con el ejemplo: no gritar y no pegar es la mejor manera para evitar que nuestros hijos sean violentos. Tratar cariñosamente a nuestros hijos, escuchar con atención lo que tienen que decirnos y responder a sus necesidades, es la mejor manera de educar en la paz y el respeto.

  • Un paso importante en el camino hacia la no-violencia es tener capacidad para disculparnos. Si los padres cometemos un error con nuestros hijos, debemos pedirles disculpas. Ese es un buen ejemplo para ellos que les enseñará a disculparse ante otras personas cuando sea necesario.

  • Es de vital importancia que nuestro hijo se sienta querido, valorado y respetado, que le ayudemos a creer en sus capacidades y a aceptar sus limitaciones. Esta es la base para transmitir el valor del respeto y que él sea una persona respetuosa. Un niño que no se siente querido acumula resentimiento y le es difícil no envidiar a los demás.



UNICEF